martes, 7 de julio de 2015

He muerto mil veces

Una rápida revisión sobre las ultimas elecciones arroja que: El FPV ganó en Salta, Chaco, Tierra del Fuego y La Rioja. El PRO aun no termina de ganar Capital y perdió Santa Fe que en los cálculos previos estaba "adentro". La Unión Democrática se anoto un triunfo en Mendoza y Corrientes (ambas con fuerte sesgo radical) y fracasó donde iba a ganar (Chaco, Cordoba, La Rioja). Rio Negro, Neuquen, Córdoba y Santa Fe quedaron en manos "independientes" o por fuera de la polarización como diría Omix de Moron.
Algunos compañeros los consideran mas "propios" que ajenos pero eso esta por verse.
En La Pampa gano el antigobierno (Scioli incluido) pero no queda claro quien se llevara a la bolsa ese triunfo o si habrá un nuevo San Luis en el mapa. A propósito, fuentes cercanas al gobierno y a la oposición (si a Pagni le atienden el teléfono menos que a nosotros ¿Por que no podemos usar las mismas fuentes?) dan a los Rodriguez Saa mas cerca de Scioli que de cualquier otro candidato.
El panorama ruinoso de diciembre de 2013 (¿se acuerdan?) trastocó en uno donde el gobierno tiene el centro del tablero y conduce la partida. Hay que ver si alcanza. Falta poco para saberlo.


lunes, 6 de julio de 2015

33.000 millones

El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, informó ayer que ingresó deuda impositiva por $ 33.000 millones al plan de facilidades de pago de 120 cuotas que venció el pasado martes.
La cantidad de empresas e individuos que recurrieron al plan de pago estuvo representada por 60.000 CUITs que adhirieron al régimen. En tanto, respecto del blanqueo de dólares que también vencía ese día y se prorrogó por octava vez con una extensión de tres meses, Echegaray indicó que se exteriorizaron u$s 1976 millones, de los cuales 91,37% se destinaron a la adquisición de Cedines y 8,63% al título para obras de infraestructura Baade.
Respecto de la relación entre el blanqueo y el caso de las 4040 cuentas en el HSBC Suiza, dijo que la cifra exteriorizada por día está rondando u$s 180 millones a u$s 200 millones.
También comentó que la jueza de la causa HSBC, María Verónica Straccia ya llamó a 204 declaraciones indagatorias de titulares de algunas de las 4.040 cuentas denunciadas en base a información del ejecutivo informático de la sucursal suiza del banco, Hervé Falciani. "Desde el inicio del régimen, el origen de 89,52% de los fondos del blanqueo es dinero en la Argentina, y hay un 10,48% de dinero en el exterior. Esto da cuenta, por el monto de que se trata, de que los fondos externos provienen de titulares de las cuentas del HSBC", enfatizó Echegaray. "Si hay gente que ha recurrido al blanqueo antes o después de la denuncia, ésta es válida, tan válida que hubo casos que en el compliance bancario con que contamos daba saldo cero en la fotografía de 2006, pero después los contribuyentes se presentaron al blanqueo y declararon u$s 40 millones o u$s 60 millones. Esto da lugar a pensar que el exhorto que le pedimos a la jueza Straccia, para que en algún momento se pueda conocer toda la vida de la cuenta, puede demostrar que la deuda es mayor de los $ 3500 que estamos reclamando ahora", comentó el funcionario.

sábado, 4 de julio de 2015

Ricky Martin, vuelve, que sin ti la vida se nos va...

No solo Grecia ha hecho que los mercados mundiales se estremezcan nerviosamente. Puerto Rico, que no es un país sino un ‘estado libre asociado’ a Estados Unidos, también la está pasando muy mal económicamente.
El gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, dijo que la deuda que tienen supera los US$70 mil millones y que por lo tanto “es impagable”. “Este reconocimiento de que la deuda es impagable no es un asunto político sino de matemáticas”, dijo al New York Times. De hecho, la están pasando tan mal, que hace un mes la BBC informaba que cada semana 100 familias de Puerto Rico migran a Florida para buscar una mejor vida. ¿Qué se le ocurrió hacer a las autoridades para mejorar la situación? Pues convertirse en el refugio fiscal de multimillonarios. Pues, mientras el gobierno subía los tributos a los locales, les ofrecía a empresarios estadounidenses menos impuestos a cambio de inversiones y puestos de trabajo. Ahora estos empresarios están en problemas, porque la isla ya no puede garantizar sus beneficios económicos. Pero, ¿qué podría salvar realmente a Puerto Rico? Simple: declararse en bancarrota. Solo así se podría condonar alguna de las deudas que mantienen. Pero al ser un estado libre asociado a Estados Unidos, no puede declararse en quiebra. “Somos propiedad de EE.UU. pero no somos parte” dijo en el 2013 Sergio Marxhuach, director de Políticas Públicas del Centro para una Nueva Economía de Puerto Rico a BBC Mundo. “Puerto Rico cuenta con la mitad de las herramientas económicas que tiene un país soberano. En los países existe un Banco Central, un ministro de Finanzas, una moneda. En la isla hay un secretario de Hacienda pero el resto lo maneja la Reserva Federal de EE.UU.”, agregó en su momento el funcionario.
De hecho, fue en febrero de este año que en Washington se propuso al Congreso Federal una reforma legal para que la isla pueda declararse en quiebra. Pero hasta ahora no ha habido ninguna novedad al respecto.
Se han hecho 4 plebiscitos en Puerto Rico (el ultimo en 2012) y la opción por la independencia del país nunca ha superado el 6% de los votos. La opción que siempre ha ganado es la "estatidad", es decir, pasar de ser un estado libre asociado a un estado mas de los EE.UU. como Kansas o Kentucky (estados K digamos...). Pero EE.UU. no quiere, no los acepta. Así que señores gorilas que sueñan con ser un trozo del país al gran país del norte piénsenlo dos veces. A ver si todavía cumplen su sueño de entregarse y encima no los aceptan.

viernes, 3 de julio de 2015

Como un eco lejano y dulce

George Canning era un político británico que en Argentina fue alguna vez homenajeado con una ancha avenida. Las razones eran varias, para empezar Canning torpedeó cualquier ayuda que pudiera recibir España en su lucha contra los independentistas americanos. Su objetivo, claro, era que estas crueles provincias se independizaran del imperio español y cayeran como breva madura en una dependencia con Gran Bretaña. Cosa que consiguió con notable éxito hasta su muerte en 1827.
En fin, no lo juzgamos por eso, el tipo defendía sus intereses y sabemos desde Jauretche que el problema no es el gringo que nos compra sino el criollo que nos vende. Pero homenajearlo con una calle era un poco excesivo y hace un par de décadas la Avenida Canning paso a llamarse como el gran denunciador de los pactos espurios con Gran Bretaña que beneficiaban a una minoría acomodada de argentinos: Raul Scalabrini Ortiz.
Scalabrini Ortiz decia que la economía era muy simple, y que si uno no entendía a un economista es porque el economista quería robarlo.
La frase, algo retocada, ha llegado de una curiosa forma a Londres.
Si uno se baja en la estación Souhtwark y camina unos metros por la calle The Cut, allí, a unos 500 metros del Big Ben, en el numero 51 se va a encontrar con la librería The Calder. Que tiene esta foto en su vidriera:


Ese es nuestro Ministro de Economía Axel Kicilove con la frase: "Si Ud. no entiende de que habla un economista es porque le está mintiendo".  

jueves, 2 de julio de 2015

Cacareo

El titular de la CGT, Antonio Caló, defendió los acuerdos paritarios firmados por los gremios enrolados en su central obrera y cuestionó a los sindicatos que "cacareaban" con aumentos salarial por arriba de los 40 puntos y firmaron por 30% y en tres cuotas.
"Me han endemoniado por sacar 27,8% para los metalúrgicos. Nosotros estamos complicados, las empresas están complicadas, dependemos mucho de las importaciones, las exportaciones, de la estabilidad, de los capitales que el Gobierno da para pagar salarios y seguir en pie, y a mi me dieron con un caño, pero me la banco por que es mi forma de ser", afirmó Caló en diálogo con Radio 10. "Los que cacareaban de 40%, 42%,45% están firmando por 30%, 31% y en tres veces. Lo que hizo la UOM fue eliminar la categoría operario, de 1976, y a 56.000 trabajadores a recibir 36,5% de aumento, y eso no sale en ningún lado. Los que cacareaban veo que mucho más no pudieron sacar", enfatizó el líder de los metalúrgicos. 
Mientras tanto La Unión de Trabajadores Gastronómicos (UTGRA), liderada por el dirigente del Partido Obrero, Luis Barrionuevo, acordó un aumento salarial del 28% en las negociaciones paritarias hasta el 2016. La mejora conseguida está casi en línea con el techo que quiere imponer el gobierno en las paritarias y por debajo de otros gremios como camioneros, UOM, construcción, Sanidad, y docentes, entre otros que superaron la barrera del 30%. Barrionuevo, uno de los impulsores del último paro contra el gobierno convocado por las tres centrales obreras opositora al gobierno, había sostenido que en las negociaciones paritarias reclamaría un aumento superior al 40 por ciento.
La Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), la cámara empresaria del sector, informó que firmó con la UTGRA "el Acuerdo Salarial 2015/2016, que implica un incremento real del 28%". El sector patronal explicó que el aumento "se integrará escalonadamente hasta su vencimiento, en el mes de mayo de 2016 y la vigencia es desde el 1º de junio de 2015 al 31 de mayo de 2016".

lunes, 29 de junio de 2015

Yo te avisé

Escribíamos en junio de 2012 (Hace ya 3 años... como pasa el tiempo) acerca de que Grecia habia votado por seguir los consejos del FMI: "Grecia apostó mayoritariamente a superar su crisis eligiendo a los mismos que la provocaron. El conocido "Síndrome Cavallo" hace creer que el que te metió en el lío te puede sacar. La solución griega es como la de aquel buzo que se queda sin aire a 10 metros de la superficie. Entonces para buscar aire... baja 5 mas. Resultado cantado. La crisis, lejos de mejorar, sigue empeorando, los gobiernos europeos reaccionan tarde y mal, y siempre con la misma solución: Hundamonos un poco mas. A lo mejor en el fondo hay aire. En el mismo camino se encuentra España que ante cada inmersión debe aceptar mayores condiciones de ajuste. Todo el mundo salvo Krugman, Stigliz y los países sudamericanos creen que esa es la mejor manera de manejar esta crisis durante la próxima década. No future."



domingo, 28 de junio de 2015

De mentiras se lleno mi mundo de apariencias y de falsedad


Esta imagen se volvió viral ilustrando una columna de Michelle Markin en The National Review, critica para con el aspirante presidencial Bernie Sanders y su propuesta, a la que caracterizó como "un socialismo al estilo venezolano".
La foto, supuestamente, ilustra el desabastecimiento en Venezuela pero... pertenece a un supermercado Walmart de Austin, en Texas poco antes del huracán Rita, en 2005.

Oooooootra mentira... “Crean un preservativo que cambia de color ante una enfermedad sexual”. En el caso de Argentina, 130 medios replicaron la información como cierta, entre ellos, Clarín, La Voz del Interior, Infobae, Diario Uno de Entre Ríos, ARG Noticias, etc.
En muchos casos, la noticia trucha encabeza los listados de las más vistas. Y ninguno de los medios aclaró que se trata de un error.
La historia sostenía que un grupo de estudiantes del Reino Unido había creado un condón que cambiaba de color al detectar enfermedades como clamidias o sífilis y sostenía que la tonalidad que adopte dependería del tipo de bacteria en contacto. Es falsa.  

sábado, 27 de junio de 2015

Donde las águilas se atreven

Alexis Tsipras, Primer Ministro griego: "El país donde nació la democracia va a dar una lección de democracia".

miércoles, 24 de junio de 2015

Metrobus Norte: Sube a mi voiture...

Después de una semana de uso del Metrobus Norte en Vicente Lopez podemos sacar algunas conclusiones. Antes de la obra recorríamos los 2,3 kilómetros de la Avenida Maipu en unos 11/14 minutos dependiendo del día y los semáforos. Ahora con el Metrobus Norte nunca tenemos un promedio de 14 minutos. Para este progreso hubo que bancarse 6 meses y medio de obra durante la cual tardamos entre 45 y 50 minutos para recorrer el mismo tramo.
Para quien no la conoce la Av. Maipu es (era) una avenida ancha de 8 carriles amplios. Los 8 carriles siguen estando con el ancho justo de un colectivo de linea. Las paradas que eran cada 2 cuadras ahora se extendieron a 4 y en el medio quedo un mamotreto de cemento, metal y acrílico que vaya uno a saber cuanto costo (igual no nos quejamos porque lo pagaron los porteños a cambio de que nuestro distrito le sirva de salida de su agua de lluvia) pero que ahora hay que mantener. Y eso si es caro.
En el cambio se perdieron cientos de lugares de estacionamiento (que ahora colapsan las mucho mas angostas calles interiores), y se redirigió el transito desde y hacia la capital hacia los barrios. Dicho en castellano, los baqueanos nos mandamos por adentro para evitar la avenida lo que es recibido en los barrios con gran algarabía pues nunca había costado tanto cruzar la calle Avellaneda (por decir una). Un golazo. Bueno, al lado del subtrenmotocleta, un golazo.
Como mueca siniestra de la suerte, como símbolo indeseado, el Metrobus Norte termina justo donde comienza la Residencia Presidencial de Olivos. El hogar de la señora. Ahí, justo ahí, el transito empieza a acelerarse para volverse fluido. Justicia poética. Nemesis vengadora.

Argentina, Grecia según Mexico

El diario La Jornada de México publicó ayer el siguiente editorial sobre algunas cuestiones que nos involucran. Aislamiento internacional que le dicen.

Argentina, Grecia y el chantaje financiero 

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, refrendó ayer la decisión de su gobierno de no pagar la deuda que reclaman los llamados fondos buitre, tenedores de bonos de deuda del país austral que no aceptaron los términos en los que el débito fue renegociado en 2005 y 2010.
Debe recordarse que Argentina alcanzó, en esos años, acuerdos con la gran mayoría de sus acreedores para restructurar los pasivos externos y en ese proceso logró importantes reducciones de los montos a pagar. En ese entonces algunos especuladores internacionales compraron una pequeña fracción de los títulos de deuda al 10 por ciento de su valor, para posteriormente desconocer las renegociaciones y se acogieron a instancias judiciales estadunidenses para exigir a Buenos Aires el pago de 100 por ciento del valor nominal de tales bonos, unos mil 300 millones de dólares.
La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, por su parte, tomó partido y decidió proteger a una porción minoritaria de acreedores de Argentina; sumó con ello un factor de inestabilidad a la economía mundial por cuanto puso a la nación rioplatense en un virtual incumplimiento de pagos –si bien en esta ocasión no se debe a la falta de recursos, sino a una decisión judicial– y sentó, de paso, un precedente nefasto para la definitividad de las restructuraciones de deuda externa de naciones soberanas.
Es significativo que el pronunciamiento de la mandataria argentina se dé unos días antes de que los ministros europeos se reúnan para decidir sobre el futuro de Grecia, cuyo gobierno, encabezado por el primer ministro Alexis Tsipras, de la coalición de izquierda Syriza, ha rechazado adoptar medidas que impliquen mayor sacrificio para la población –como lo exige la troika europea– y pugna en cambio por un proceso de restructura que le resulte favorable como alternativa para no incurrir en una suspensión de pagos. Aunque la postura de Grecia resulta sumamente atendible, pues representa una opción para hacer frente a sus compromisos sin tener que causar más sufrimiento a su población, las autoridades económicas y financieras del viejo continente han mostrado una postura irreductible y peligrosa en la medida en que podría forzar la salida de la nación helénica de la zona euro y provocar una corrida especulativa contra esa divisa que afectaría al conjunto de las naciones europeas.
Los casos griego y argentino tienen elementos en común, empezando por el hecho de que la nación mediterránea atraviesa una situación análoga a la que vivió Argentina hace más de una década, cuando el gobierno de Néstor Kirchner restructuró la deuda y puso fin a la dependencia de ese país respecto del Fondo Monetario Internacional. La diferencia es que Grecia debe enfrentar, además de la presión de especuladores y organismos financieros internacionales, el chantaje de los gobiernos de otros países europeos, como la poderosa Alemania, con los que comparte una divisa común, con toda la dependencia que ello implica. Pero, sobre todo, es posible ver en ambos casos las dificultades que enfrentan los gobiernos para mantener la soberanía de sus países frente a las presiones de poderes fácticos que buscan imponer sus criterios y decisiones económicas de manera indebida: la justicia estadunidense y los fondos buitre en el caso de Argentina, la troika europea en el caso de Grecia.
A pesar de las vicisitudes mencionadas, o justamente para sentar precedentes que permitan evitarlas en el futuro, es deseable que los gobiernos griego y argentino logren avanzar en la búsqueda de alternativas que les permitan atender los compromisos ineludibles de una economía global y recuperar, al mismo tiempo, una porción de la soberanía económica que les ha sido arrebatada a sus respectivas poblaciones como consecuencia del modelo neoliberal imperante.

lunes, 22 de junio de 2015

Nos toman por imbéciles

Bernard Maris es un periodista francés que publico hace poco su "Carta abierta a los gurues económicos que nos toman por imbéciles". Aquí un adelanto:

Economistas y periodistas 
Los medios vieron rápidamente el beneficio que podían obtener de que la «ciencia» económica fuera la única donde el debate es casi permanente, en el sentido de interminable y escolástico.
¿Imaginan a físicos discutiendo incansablemente, día tras día, acerca de la caída de los cuerpos o la redondez de la tierra? En cambio, se ha visto a hombres de hábito disputar cuatro siglos acerca del sexo de los ángeles, la virginidad de María o la inmanencia. Y los medios atraparon al vuelo la oportunidad comercial de promover el liberalismo económico, que sólo es lamento permanente contra la falta de «eficacia», una queja vaga contra las «lentitudes», los «arcaísmos», la «falta de flexibilidad», un babeo de cretino contra el «impuesto », el «funcionario», el «enchufado», el «privilegiado », el que «estafa con la seguridad social o el sistema de salud» y otras tonterías a nivel de tertulia en el bar de la esquina.
Así, cuando Libération organiza un «pro o contra» con el título «¿Está la economía enferma de finanzas?», el liberal explica que la crisis proviene de la ausencia de liberalismo. Más allá de lo habitual del caso, es exactamente una posición estalinista: ¿por qué iban mal las cosas en Rusia, camaradas? ¡Porque no había bastante socialismo! En jerga liberal/económica: «¡Liberalícese!». Siempre se puede encontrar un obstáculo para el liberalismo. Una norma, una costumbre, un sindicato, un corporativismo, un privilegio. Pero lo contrario de una costumbre es también una costumbre. Así, el discurso de la economía, como el de los sueños, puede albergar el principio de no contradicción.
Pequeño ejercicio de fabricación de mentiras: Microsoft es un obstáculo para el liberalismo. Pero una barrera contra Microsoft es un obstáculo para el liberalismo, pues Microsoft impone más productividad a sus competidores. Alfin y al cabo, un monopolio sólo tiene el inconveniente de haber sido más astuto o eficaz que el resto. Una ayuda a Microsoft sería también un obstáculo para el liberalismo. Dicho esto, autorizar el ingreso de Microsoft en un mercado es también un obstáculo para el liberalismo. Aunque, dicho sea de paso, su ingreso sacudiría las pulga en un mercado soñoliento. Ahora bien, desmantelar Microsoft sería también un obstáculo para el liberalismo, pues el Estado no intervendría en beneficio del bien común sino a favor de lobbies que se oponen a Microsoft (en sus tiempos, Rockefeller cayó bajo la ley antitrust porque el lobby de los petroleros tejanos, aún más protegido que él, quería su pellejo). Por otra parte, no hay mejor paradigma de liberalismo que Bill Gates, que está convencido de que internet, dominada por Microsoft, es la expresión misma de la democracia. La ventaja del discurso de la «ciencia» económica es que se puede decir todo, exactamente como en un discurso estalinista donde la lucha de clases permitía explicar crecimiento, caída del crecimiento, inflación, deflación y edad de la hija del capitán. En el debate anterior, nuestro liberal proclama que el FMI es un factor de riesgo para la economía mundial, puesto que los actores se creen «asegurados», pero, diez líneas después, chilla que por supuesto se necesita una autoridad superior para que el sistema no explote. No hay una sola frase económica, repito, ni una sola, que no pueda ser trastocada. Se puede decir que aumentan las tasas de interés porque disminuye la masa monetaria, o todo lo contrario. Y reconozcamos que los economistas son hábiles para poner la realidad patas arriba, algunos con humor, como Milton Friedman o Jacques Attali, con una pequeña y simpática sonrisa de «me estoy burlando de ustedes».
Los diarios gozan con el principio de no contradicción. En Libération, cuatro destacados economistas se suceden cada lunes: uno que se jacta de diploma de la École Normale, otro del MIT, un tercero de un Think Tank de Ginebra,y el último, verdadero estajanovista del concepto, de saltar (él y sus acólitos) de un coloquio a una revista, pasando por todos los diarios de Francia y de Navarra (¿cuántos cuentan con su firma? ¿veinte, treinta?) y proponer unos cien artículos por semana. En general, el discurso de nuestros malabaristas es el siguiente: sería necesario un poco más de liberalismo, pero atención: algo de control no sería nefasto; de todas maneras, una mezcla de control y de liberalismo no estaría mal, aunque todo es bastante complicado.
Es emocionante ver cómo nuestros gurús cambian según el capricho de las fluctuaciones económicas, ciclos de opinión y mercado de la verborrea. Sila «opinión» cree en el liberalismo, sacan su insignia de «liberales». Si la desconfianza se instala, son desconfiados. Cual sardinas, se mueven a la derecha o a la izquierda y brillan todos juntos. El mismo que escribe un día que la reducción de impuestos a las empresas beneficia a los asalariados («crea empleos»), afirma al día siguiente que la ayuda fiscal, es decir, la reducción de impuestos, incita al despido. Sometidos a la implacable ley de la productividad (son indispensables el papel, las páginas, de lo contrario, ante el súbito silencio, el mundo implosionaría), proponen comida barata y precocinada de supermercado destinada al consumo de masas: salada al comienzo, azucarada al final, insulsa en el medio.
No se les puede acusar de ignorar la complejidad económica: sobre un tema tan difícil como la especulación, el divulgador económico dirá: «Debe volver la confianza», que es más o menos del mismo tenor que «lo verá el que sobreviva» o «mañana será otro día». Y sin embargo, en un coloquio recurrirá a treinta kilos de ecuaciones y a un quintal de bibliografía para llegar a una conclusión del tipo «la confianza debe volver, y, confíen en mí, es complicado». La diferencia es extrema: aquí confiesa su impotencia a un círculo cómplice de impotentes (nunca hay tanta connivencia y respeto del prójimo como en una asamblea de economistas profesionales; cada uno sabe que se divierte al decir, como en el cuento, «¡estás en cueros!», mientras los demás aúllan, justificadamente «¡y tú en calzoncillos!»), allí se proclama la autoridad experta ante un círculo de ignorantes, aterrados y apremiados por aceptarlo como «verdad». La respuesta que siempre se da a un economista es: «¡Oh, no entiendo nada de economía!». Así no se responde a un físico. Cualquier ser medianamente perspicaz puede comprender una teoría física. Por ello, las obras de divulgación física son apasionantes y tienen tanto éxito. Las de economía, salvo las polémicas o históricas, no tienen ningún interés, pues, precisamente, no exponen teoría, sino vagas afirmaciones pintarrajeadas de ecuaciones alrededor del sempiterno «es la ley de la oferta y la demanda ». Si escuchas a un filósofo, a un psicólogo o a un teólogo, no dirás: «¡Oh, no entiendo nada!». Escucharás y, en general, comprenderás. Y a menudo quedarás maravillado. Hay que plegarse ante el humor que destila Le Monde, que recurría a expertos del Crédit Lyonnais para explicar (título de la nota) «La mecánica de la economía». Se trata de expertos con un pesado pasivo de competencias. Sin importarles, por ejemplo, los veintidós mil millones de deuda incobrable que tenían en Corea y los dos mil millones que acababan de perder sobre obligaciones en Rusia, los expertos se atrevían a pontificar y lanzar advertencias. En consecuencia, los mercados esperaban, los mercados realizaban su inventario, su análisis y otras bagatelas enhebradas por ignorantes del mercado que le quitan a uno las ganas de reír. Pero en este fárrago experto había algunas confesiones asombrosas. Como una, acerca de la retórica estadística: «Por desgracia, esas cifras sobre el endeudamiento y sobre todo su contenido, cambian según el juicio que merezcan quienes las enuncian». Esa frase, de la cual sus autores ignoran el alcance metafísico, merece sin duda una reflexión. El valor de una cifra, el contenido de una cifra, lo que una cifra quiere decir, depende de la opinión que se tenga sobre el que la produce. Difícilmente se puede encontrar un mejor ejemplo de conocimiento autorreferencial, rizado sobre sí mismo, mordiéndose la cola si se prefiere. 
En castellano: si soy experto, quiero una cifra para que diga aquello que, previamente, he querido que diga. Afortunadamente, los estadísticos comienzan a plantearse preguntas: «Estadística sin conciencia sólo es ruina» es el título de uno de sus últimos coloquios. Un auténtica reflexión de sabio. Los expertos no tienen este tipo de sentimientos. Utilizan las cifras, como otros la ciencia, con fines criminales. En cualquier caso, no tienen tiempo: están en «tiempo real». Pero entonces, si se acepta la conducta de expertos y economistas que abusan de su autoridad, ¿cómo no podemos perdonar que los periodistas digan cualquier cosa? Bajo el titular de primera página «La dura y justa ley de los mercados financieros», un periodista se esforzaba por demostrar que los mercados no son ciegos, egoístas,gregarios, irracionales, destructores, peligrosos, antidemocráticos y tiránicos. Pues se los «acusa en bloque por haber puesto fin a la milagrosa expansión de los países asiáticos, sumergido a Rusia en el caos, amenazado el crecimiento de América Latina, modelo de virtud económica». ¿Cuál es el argumento? Nuestro hombre quería demostrar que la sanción financiera sólo es una constatación de la mala salud económica. La prueba, una referencia al inevitable Artus: «Como observa Patrick Artus, la mayoría de los países asiáticos sufría desequilibrios o desórdenes diversos que hacían inevitable la crisis financiera». Este tipo de aserto es lo mismo que decir que «los países están en crisis porque están en crisis». Dejemos de lado las justificaciones liberales que tal idea implica («si el FMI no hubiera intervenido en Rusia, los especuladores no habrían especulado tanto») y volvamos al viejo sofisma: las finanzas funcionan mal porque está funcionando mal la economía. A eso se reducían las diez páginas del artículo.
Keynes se pasó la vida cerrando esa puerta abierta que batallón tras batallón de liberales derribaban. A Artus se le puede acusar de todo, pero no de ignorar la teoría monetaria y financiera, que ha pulverizado hace tiempo la vieja separación entre lo «real» y lo «monetario». Aglietta y Orléan, en dos magníficas obras,4 miles de economistas más tarde que Keynes, y Patinkin, y el mismo Friedman, se plantearon la cuestión de las relaciones entre lo «real» y lo «monetario». El periodista tiene autoridad sobre el político, que debe curvar la espalda ante su presencia (si quiere aparecer por televisión), pero sobre quien tiene una gran autoridad es sobre el economista, que debería contentarse con afirmar: «¡Si hay crisis, hombre, es que hay crisis, caramba!».Entonces, una vez más, queridos periodistas, distinguidos sabelotodos, que saben perfectamente que la mayoría de los asuntos económicos merecen apenas diez páginas de reflexión y que la mayor parte terminará en incertidumbre, ¿por qué aceptan que se den eslóganes a la opinión pública? ¿Quiénes son ustedes? ¡Publicistas «¡nuestras compras son nuestros empleos!», fórmula de Jacques Séguéla* para aludir a la teoría keynesiana del relanzamiento—, muñecos de paja, militantes políticos, corredores de primas, buscadores de trabajos precarios, payasos despechados porque los colegas meteorólogos tienen más audiencia, ayudantes de periodistas, empleados de grandes empresas! ¿Para quién trabajan antes de recoger algunas migas del festín, ustedes, pedantes que escupen textos que «teorizan» sobre las relaciones de lo real y lo monetario en vez de contentarse con entrevistar al cantante pop de moda? Los periodistas, en el fondo, desprecian a los expertos. Tras la crisis de octubre de 1998, los medios la emprendieron alegremente contra los que, como siempre, nada vieron venir. Le Canard enchaîné publicó una antología de previsiones hilarantes hechas en posición de obediencia. Muy honestamente, La Tribune reconocía que «la evolución del barómetro es más bien cruel para la comunidad de analistas y empresarios», que «el estado deplorablede las economías asiáticas, principalmente de la japonesa, el papel desestabilizador de Rusia y el temor de que zozobre América Latina han provocado que en un trimestre las previsiones giren 180o». Es verdad que «la inmensa mayoría de los entrevistados confía en Alan Greenspan».Nada sorprendente: es típico de tropas en pleno desorden,de gurús, de sacerdotes, y más en general, de la gente crédula e irracional: necesitan un guía. Sin embargo, se preguntaba no sin malicia, «queda por saber si la perspicacia de los expertos interrogados volverá a fallar en el futuro». ¡Ah, ah, that is the question! Esta gente que siempre se equivoca, lo sabemos por experiencia, ¿va a equivocarse de nuevo? ¡Pues claro que no! «Los profesionales apuestan por la recuperación bursátil.» ¿Por qué otra cosa podrían apostar? ¿Por una crisis? ¿Acaso los sacerdotes apuestan a que el paraíso no existe? ¿Apostarían por un naufragio los pasajeros dispuestos a embarcarse en un crucero? ¿Confiarían los ahorradores su dinero a quien pronosticara que la Bolsa va a caer? Y, sin embargo, si se observaba con más atención la famosa encuesta, se comprobaba, como siempre, que los «expertos» viven en la luna. El cuarenta por ciento creía que quizás las cosas se iban a arreglar, el trece por ciento que ciertamente no, y el resto no sabía. Uno creía en un euro fuerte, otro en un dólar débil, un tercero en un contextomás bien favorable y uno más en un contexto más biendesfavorable. Todos estaban de acuerdo en que «mañana será otro día». Marianne,* enfurecido, profería diatribas contra «los expertos eméritos, especialistas subvencionados, omnipresentes en los medios de los que forman parte, que se protegen al amparo de tecnicismos para aplastar mejor al buen pueblo con un discurso cargado de arrogancia. (…) Esta ceguera doctrinaria, que protegía y sigue protegiendo una muralla de certidumbres de cemento, constituirá sin duda, en el futuro, un caso de estudio para uso de estudiantes ». Brrr… Marianne agregaba: «Todo era previsible y nada previeron». No es así: nada era previsible y «los árboles no suben hasta el cielo», como repetimos con Allais y el proverbio bursátil.
El día en que se conozca la fecha de los umbrales, de la inversión de tendencias, de las rupturas, de las bifurcaciones o de la vuelta atrás de la Historia, se conocerá también el próximo número ganador de la lotería. La fortuna de los gurús de las finanzas o bien proviene de la suerte (pero entonces se hunde tarde o temprano en sentido contrario, el famoso «tarde o temprano» de la previsión bursátil), o bien, con mayor frecuencia, de la conducta de los financieros avezados, que poseen información privilegiada y gobiernan los mercados mediante los rumores que ellos mismos difunden. Saber antes que los demás salvará a los náufragos del Titanic que por fin decidan saltar a los botes.

domingo, 21 de junio de 2015

Carta encontrada en una botella

Como la velocidad de las noticias a veces nos hacen perder perspectiva del cuadro general (no solo en el caso de las elecciones nacionales)  recordamos la carta que en enero de 2015 el todavía opositor y candidato Alexis Tsipras publico en un diario económico alemán. Su descripción del problema (en el fondo lo único que importa) sigue teniendo una validez arrolladora.

Carta abierta de Alexis Tsipras a los ciudadanos alemanes
Alexis Tsipras | Syriza | 13/01/2015
La mayoría de ustedes, queridos lectores del Handesblatt, tendrán una idea preconcebida sobre aquello de lo que tratará este artículo antes siquiera de haberlo leído. Les ruego que no sucumban a semejantes preconcepciones. El prejuicio no ha sido nunca una buena guía, especialmente durante periodos en los que una crisis económica refuerza estereotipos y genera ignorancia, nacionalismo e incluso violencia. En 2010 el estado griego dejó de ser capaz de pagar sus deudas. Desafortunadamente, los responsables europeos decidieron fingir que el problema podría ser superado mediante el mayor préstamo de la historia bajo la condición de una austeridad fiscal que, con precisión matemática, hundiría los ingresos nacionales que permitían el pago tanto de la anterior como de la nueva deuda.
Así, un problema de insolvencia se resolvió como si fuese un caso de falta de liquidez. En otras palabras, Europa adoptó las tácticas de los peores banqueros, quienes se niegan a reconocer préstamos equivocados y prefieren conceder otros nuevos a la entidad insolvente, de manera que puedan fingir que el préstamo original está funcionando, cuando realmente lo que se logra es extender la bancarrota en el futuro.
No se necesitaba más que sentido común para ver que la aplicación de la táctica de “prolongar y fingir” llevaría a mi país a un estado trágico. Así, en lugar de la estabilización de Grecia, Europa estaba creando las circunstancias para una crisis retroalimentada que socava los cimientos de Europa misma.
Mi partido, y yo personalmente, nos opusimos frontalmente al préstamo de mayo de 2010 no porque ustedes, ciudadanos de Alemania, no nos dieran suficiente dinero, sino porque nos daban demasiado, mucho más de lo que debieran haber concedido, y nuestro gobierno aceptó más, mucho más de lo que tenía derecho a aceptar. Dinero que, en todo caso, ni ayudó al pueblo griego (que estaba siendo arrojado al agujero negro de la deuda insostenible) ni atajó el crecimiento desmedido de la deuda nacional, y todo con un gran costo para los contribuyentes griegos y alemanes. De hecho, incluso antes de que pasara un año ya había ocurrido y, desde antes de 2011 y en adelante, nuestras predicciones se confirmaron. La combinación de nuevos y gigantescos préstamos con asfixiantes recortes en el gasto público no solamente no lograron controlar la deuda, sino que además castigaron a los ciudadanos más débiles, convirtiendo a personas que hasta entonces habían vivido una existencia mesurada y modesta, en pobres y mendigos, negándoles, sobre todas las cosas, su dignidad. El colapso de ingresos provocó la ruina de miles de empresas, reforzando el poder oligopólico de las grandes firmas supervivientes. Así, los precios han ido cayendo, pero más lentamente que nóminas y salarios, deprimiendo la demanda de bienes y servicios, y destrozando los ingresos nominales mientras la deuda continuaba con su crecimiento inexorable.
En este escenario, el déficit de esperanza se aceleró incontrolablemente, antes de que pudiésemos darnos cuenta, el “huevo de la serpiente” eclosionó, con el resultado de bandas neonazis patrullando nuestros barrios, difundiendo su mensaje de odio. A pesar del fracaso evidente de la lógica de “extender y fingir”, esta todavía se ha seguido aplicando hasta hoy.
El segundo “rescate” griego, aplicado en la primavera de 2012, añadió otro enorme préstamo sobre los debilitados hombros de los contribuyentes griegos, pulverizando nuestra reserva de la seguridad social y financiando una despiadada nueva cleptocracia. Reputados analistas han hecho referencia recientemente a la estabilización de Grecia, incluso a signos de crecimiento. Por desgracia, la “griecuperación” es un espejismo que debemos evitar lo antes posible. El reciente y modesto crecimiento real del PIB, en el entorno del 0,7% no señala el fin de la recesión (como ha sido proclamado) sino, más bien, su continuación. Piénsenlo: Las mismas fuentes oficiales dan, para el mismo cuatrimestre, un índice de inflación de -1,80%. Esto es, deflación. ¡Lo que significa que el crecimiento del 0,7% del PIB real se debe a un índice de crecimiento negativo del PIB nominal! En otras palabras, lo que ha ocurrido es que los precios disminuyen más rapidamente que el ingreso nacional nominal. ¡No es exactamente una causa para proclamar el fin de seis años de recesión! Permítanme que les diga que este lamentable intento de crear una nueva versión de las “estadísticas griegas”, con el objetivo de declarar terminada la actual crisis de Grecia, es un insulto para todos los europeos que, por lo menos, se merecen la verdad acerca de Grecia y de Europa. Seré franco: la deuda griega es insostenible actualmente y nunca será devuelta, especialmente cuando Grecia está siendo sometida a una constante asfixia fiscal. La insistencia en estas políticas sin salida, y en la negación de la simple aritmética, le cuesta al contribuyente alemán muchísimo, mientras, al mismo tiempo, condena a una orgullosa nación europea a la indignidad permanente. Y lo que es peor: a este ritmo, más pronto que tarde, los alemanes irán contra los griegos, los griegos contra los alemanes y, de manera poco sorprendente, el ideal europeo sufrirá fallas catastróficas. Alemania, y en particular los esforzados trabajadores alemanes no tienen nada que temer de la victoria de SYRIZA. Nuestro objetivo no es enfrentarnos a nuestros socios. No es asegurar préstamos más grandes o, equivalentemente, mayores déficits. Nuestro objetivo es, más bien, la estabilización del país, presupuestos equilibrados y, por supuesto, dejar de exprimir a los contribuyentes griegos en el marco de un préstamo que es, simplemente, impagable. Estamos comprometidos a terminar con la lógica de “extender y fingir”, pero no contra los ciudadanos alemanes, sino desde una visión de ventajas mutuas para todos los europeos. Estimados lectores, entiendo que tras su “demanda” de que nuestro gobierno cumpla con todas las “obligaciones contractuales”, se esconde el miedo de que si ustedes nos dejan a los griegos un poco de espacio para recuperarnos, volvamos a las viejas y malas costumbres. Reconozco y respeto esta preocupación. Sin embargo, déjenme decirles que no fue SYRIZA la que incubó la cleptocracia que hoy finge suspirar por “reformas”, siempre y cuando dichas “reformas” no afecten sus mal habidos privilegios Estamos preparados y deseamos introducir reformas profundas, para las que buscamos el mandato de los electores, naturalmente en colaboración con nuestros socios europeos. Nuestro objetivo es crear un New Deal europeo, dentro del cual nuestro pueblo pueda respirar, crear y vivir en dignidad. Una gran oportunidad para Europa está a punto de nacer en Grecia el 25 de enero. Una oportunidad que Europa no puede permitirse perder.

viernes, 19 de junio de 2015

Opina Perón sobre las decisiones de Cristina

Nos llega el siguiente mail desde peron@cielo.org y lo reproducimos sin mas comentarios:
“En el arte de la conducción hay sólo una cosa cierta: Las empresas se juzgan por los éxitos, por sus resultados. Podríamos decir nosotros ¡qué maravillosa conducción!, pero si fracasó, ¿de qué sirve? 
La conducción es un arte de ejecución simple: acierta el que gana y desacierta el que pierde. Y no hay otra cosa que hacer. 
La suprema elocuencia de la conducción está en que si es buena, resulta y si es mala, no resulta. Y es mala porque no resulta y es buena porque resulta. Juzgamos todo empíricamente por sus resultados. 
Todas las demás consideraciones son inútiles.”

jueves, 18 de junio de 2015

Urtubey te la explica

Mirá, cuando tenga un candidato a presidente, que todavía no lo tengo, me va a empezar a parecer un gran dirigente; en septiembre, me va a parecer que es lo más cercano a los postulados del peronismo, y en octubre, cuando gane las elecciones, me va a parecer la reencarnación de Perón.
Así somos nosotros. Si le va bien dentro de cuatro años militaremos su reelección, y si no le va bien, nos lo llevaremos puesto.